Cuando hablamos del Tarotnos referimos a una completa baraja compuesta por 78 naipes, cuyo origen según algunos se sitúa en el antiguo Egipto, creada por el dios Thot. El Tarot y su aplicación en las artes adivinatorias, no solamente ha sobrevivido al paso de los siglos, sino que ha ido en aumento desde Egipto, pasando por la Edad Media, el Renacimiento, y llegando a nuestros días, siendo usual su práctica en muchos ámbitos de la sociedad, llegando a ser estudiado por psicólogos de la altura de Jung.
Estas cartas son fundamentalmente simbólicas, de ahí su capacidad para ser una impresionante herramienta de adivinación. Sus simbología se extrajo de los jeroglíficos, de los personajes míticos, los arquetipos, la numerología, la kábala... Se trata de uno de los métodos de adivinación más antiguos, y como tal, es un verdadero tesoro que permite descifrar un significado oculto en cada una de sus cartas, un significado que se relaciona directamente con estados del alma y circunstancias afines a dichos estados, y que va más allá de los límites espacio-temporales, permitiendo así describir circunstancias tanto presentes, como pasadas y futuras del consultante.
De acuerdo con lo que escribio el prestigioso psicólogo Jung, cuando se consulta el Tarot, lo que se lee es la propia vida del consultante, y los símbolos sugieren el significado de su vida. Por ello, recogen lo que hay de más inmediato, de más evidente, presentan sus experiencias, reflejan sus propias pasiones, sus deseos inconscientes, ya que los símbolos beben directamente de nuestro desconocido pozo del subconsciente.
Las circunstancias no suceden por tanto al azar. Nada sucede por mera casualidad, ya que según las fundamentales creencias esotéricas, que tanto se han actualizado e influido en los ambientes relacionados con la psicología humanista, la casualidad ni siquiera existe.
Bebiendo de las raíces de la propia alquimia, hoy se están recuperando creencias filosóficas antiquísimas, con paradigmas como que lo que está arriba es igual a lo que está abajo... lo que está dentro es igual a lo que está fuera... el brazo del universo extiende su gesto, derramando "casualidades" por todas partes, creando "realidades" exteriores, pasiones interiores, mitos y símbolos, que tienen todos ellos un mismo y gran denominador común, si se sabe descifrar correctamente. El principal hilo conductor de ese movimiento del azar, que a la vez aporta luz para ser descifrado, es desde siempre el Tarot.
Así pues, cuando el consultante en un momento determinado desea conocer y comprender los símbolos que operan en su vida, el azar pone en sus manos unos arquetipos que van a darle ese significado. ¿Por qué es así? Porque ha sido así durante siglos y siglos, porque el hombre, sea cual sea su condición social, su sexo o su cultura...ha confiado en él a través de su larga humanidad e historia.
El Tarot ó Libro de Thot fue en su origen el libro sagrado de los antiguos egipcios. La temática que con mayor frecuencia fue estudiada por los sacerdotes egipcios era la relacionada con el espíritu. El libro estaba compuesto por símbolos y jeroglíficos y fue finalmente fabricado en 78 láminas de oro puro, donde estaba contenido "aquel secreto que otorga el conocimiento a todo lo demás".
Así encontramos una verdadera conexión con la pirámide de Keops ó la gran pirámide, con las escuelas de iniciación y herméticas antiguas, con la astrología, la numerología y con todo lo relacionado al espíritu y al subconsciente y de manera muy notable con la Biblia, además de los libros sagrados de las mas importantes religiones.
En el siglo XVIII, ocultistas y los historiadores prestaron atención aquel conjunto de 78 láminas que formaban el Tarot.
Court de Gébelin, quien lo descubrió a la alta sociedad, explicó que su oriígen habría que buscarlo en la antigua religión del valle del Nilo y encontrar en los arcanos representaciones simbólicas de misterios, que se correspondían con la iniciación hermética del antiguo Egipto.
Los ocultistas del siglo XIX, Eliphas levi y Papus, continuaron las ideas de Gébelin y dieron una traducción adivinatoria y teosófica del Tarot. Establecieron un lazo entre los veintidós arcanos mayores y las veintidós letras del alfabeto hebreo, y aplicaron al Tarot las especulaciones de la cábala.
La lectura de las cartas se debe hacer en relación unas con otras, y no aisladamente. En la lectura del Tarot nada debe considerarse como "fijo". Una carta que en determinadas temas nos informará de un aspecto, y en otros temas y otras circunstancias nos informará de otro.
Con respecto a la Etimología del Tarot, Vaillant afirma que la diosa Ashtaroth (As - ta - roth) es la misma Inda-Tartar (Tan-Tara) ó lo que es lo mismo: el Zodíaco. Esto es que el Tarot podría significar Zodíaco ó relación con el cielo y lo divino. Mc Gregor Mathers, cree que la palabra egipcia Taru, significa: "para consulta" ó "lo que requiere respuesta", y ciertamente tanto el Tarot como el Zodíaco, para eso son desde su origen: para consultar y que den respuestas.
Otras palabras podrían explicar el nombre Tarot:
• Torah: que en hebreo significa: La Ley
• Throa: que en hebreo significa: La Puerta
• Rota: que en latín significa: Lo que habla o La rueda de la vida y la muerte.
• Orat: que en latín significa: El hombre que reza.
• Taor: que en antiguo egipcio significa: Taur (dios de la oscuridad)
• Ator: que en antiguo egipcio significa: Venus o La gran madre.
• Taro: que en antiguo egipcio significa: Que hace girar
Este autor afirma que Taro es egipcio puro, tomado de: Tar que significa "camino" y de Ro ó Ros ó Rog que significa: "camino real" ó "camino para reyes" ó "camino del rey".
Mat no precisamente es palabra egipcia, aunque si oriental y significa: "el mal" o "lo malo" Pagad significa: "Jefe"o "Maestro"o "el bien" Gad en egipcio significa: "Fortuna".
Como se habrán dado cuenta, todas estas acepciones confirman el origen egipcio del Tarot, pues al cambiar de lugar y de época, las palabras cambiaron de sonido y no de significado.
Por tanto, desde hace miles de años los que han sabido comprender y creer en el Tarot y el maravilloso poder adivinatorio de las cartas, las utilizan para interpretar el pasado, comprender el presente y tener revelaciones sobre el futuro.
|